La serie Oyakudachi nos presenta un conjunto de juegos y relatos que nos ayudan a recuperar o desarrollar nuestro Oyakudachi y establecer nuevos lazos de empatía, solidaridad y comprensión hacia los demás. También, a hacer un viaje a nuestro interior, despojándonos de nuestra piel, para descubrir la verdadera esencia de nuestro ser, su fina y delicada trama.

Con un poquito más de Oyakudachi el mundo sería un poquito mejor.

The Oyakudachi series, in its versions for adults and children, submits to us a collection of games or short stories which help us recover or develop our Oyakudachi and establish new links of empathy, solidarity and understanding towards the others. But also to take a trip towards our inner life, getting rid of our skin and discover the true essence of our being, its thin and delicate weave.

With a little more of Oyakudachi in our lifes, the world could be a little bit better.


Oyakudachi. La historia empezó así...

Soy profesora de una asignatura de la Universidad Autónoma de Barcelona que enseña a estudiantes universitarios a saber envejecer. Oyakudachi es una palabra que un día descubrí colgada en el Servicio de Reprografía de la mi facultad. Mi amigo Juan Carlos Escobar González la había puesto allí, codeándose con fantásticas fotos de calendario con paisajes de esos que nos llenan de paz y nos devuelven la armonía. Ante tal extrañeza, le pregunté por su significado. Juan Carlos me dijo que era una palabra japonesa, muy simple pero difícil de lograr: ‘ponerse en lugar de otro’. ¡Gracias, Juan Carlos!. Desde entonces, Oyakudachi es el lema de los ejercicios de reflexión y de los juegos inéditos que utilizo como herramienta para que los estudiantes aprendan a saber vivir y convivir, aprendan a saber envejecer y a comprender mejor a los que ya lo han hecho.

La colección Oyakudachi se inicia con dos ejercicios de Oyakudachi que nos acercan a los sentimientos del duelo. No es casual. Ha surgido así porque en estos últimos años la pérdida de personas muy queridas me ha acercado todavía más a la esencia de ello y a la necesidad de reflexionar. El año pasado fue especialmente duro pero me ha ayudado a valorar la importancia de lo que a simple vista parece 'una pequeña’ contribución (por parte de cada uno, en la medida que le toca) cuando se planta cara a enfermedades crueles que nos arrancan la vida . Así que ante la impotencia de cambiar el destino, me he decidido a ayudar a reflexionar sobre él, a compartir, con estas sencillas historias de Oyakudachi, lo que aprendí de este tema y enseño en clase, así como los caminos que he encontrado para intentar dejar volar a mis mariposas.



 
 
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